jueves, 13 de febrero de 2014

Toda argumentación es matizable, pero damos la bienvenida al escepticismo

Hoy queremos aprovechar la posibilidad que Mateu Seguí nos ha dado de fomentar la sana costumbre del debate.

En el blog (altamente recomendable) de la RedGDPS hacen referencia al comentario de hace ya casi un año de Des Spence en BMJ titulado "Bad medicine: the way we manage diabetes". Mateu critica cierta falta de rigor y pone de relieve el peligro de llevar hasta el límite sus aseveraciones.

Creo que los punto de vista "radicales" no tienen el objetivo de sentar cátedra, sino aportar equilibrio. En mi opinión, esto es digno de loa. Alguien puede leer el texto de Des Spence pensando en que aboga por romper todo lo construido actualmente en el manejo de la diaebetes tipo 2, o por el contrario, podemos usarlo para replantearnos algunos conceptos fundamentales sobre los que con demasiada frecuencia pasamos de puntillas. En este sentido debo reconocer que me estimula más leer su escrito en el BMJ que el enésimo metanálisis financiado por la empresa comercializadora de su última molécula hipoglcuemiante. Fundamentalmente porque el texto del BMJ nos recuerda que:

- La obesidad y la diabetes son enfermedades sociales que requieren abordajes de amplia visión. Éstos deben considerar que el abordaje médico actual está más para paliar que para resolver.

- La capacidad de los/as profesionales que atienden personas con diabetes para hacerse cargo de la relevancia del gasto farmacéutico en diabetes es escasa tirando para nula como refleja, por ejemplo, que según IMS en 2013 nos hemos gastado en España algo más de 300 millones de euros sólo en inhibidores de DPP-IV, sobre un 15% más que en 2012, y ello en un contexto donde duele recordar la restricciones presupuestarias de otras partidas sanitarias y sociales.

- Estos/as profesionales (no me gusta centrar el debate en el papel de la industria) han asumido beneficioso ese colosal gasto antes de conocer los resultados de los primeros estudios que no evidencian una mejoría a corto plazo en patología macrovascular con estos fármacos (e incluso alguno de ellos podría aumentar el riesgo de reingreso hospitalario) y que se han traducido "oficialmente" como una prueba de la seguridad cardiovascular de éstos.

- Des Spence hace finalmente referencia a un estudio que no tiene tanta importancia por lo que respecta a cómo influye la pérdida de peso en la mejoría de la diabetes como en el hecho de evidenciar la capacidad que ciertas estrategias no farmacológicas podrían llegar a tener sobre la salud de las personas con diabetes. Ello enlaza con conceptos interesantísimos relacionados con lo que se ha venido a llamar "cirugía metabólica" y como decimos nos parece más importantes por generadores de conceptos que por su capacidad de sentar evidencia irrefutable (11 pacientes vs 36 citaciones...).

Para finalizar, sólo quiero recordar que el escepticismo no es patente de la vertiente más sensacionalista de la ciencia y que en el campo de la diabetes, referencias tan destacas como Edwin Gale se prodigan en análisis alternativos de lo usualmente aceptado como verdad. Como hemos dicho en el título, bienvenidos sean tanto las precisas matizaciones de todos los temas como el debate que generan las opiniones más extremas.

@AJesusBlanco

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