sábado, 26 de octubre de 2013

Se abre el telón

Queremos daros la bienvenida al que será nuestro (y si quieres, el tuyo) nuevo foro de sano debate. Somos Nuria, Federico y Jesús, tres médicos especialistas en Endocrinología y Nutrición interesados en mostrar en un entorno abierto lo que, a nuestro juicio, son perspectivas poco desarrolladas en nuestro campo.

Pensamos que la corriente actual de nuestra especialidad y de la medicina en general, avanza por un cauce que la separa de su objetivo prioritario, el cuidado de las personas. A ello contribuye, desde nuestro modesto punto de vista una serie de factores sobre los que nos gustaría vertebrar este espacio y contra los que proponemos recetas alternativas:

- La promoción de la salud, que engloba no sólo la asistencia sanitaria, sino de un modo fundamental todas las políticas sociales y de bienestar de una sociedad, deberían considerarse un derecho fundamental, constituyendo una prioridad absoluta su defensa. En este contexto nos mostramos en contra de cualquier forma de ataque, menoscabo o mercantilización de este derecho esencial. Defendemos la defensa de un sistema sanitario público, universal y de calidad centrado en la promoción de la salud y la atención primaria.

- La persona es algo más que un conjunto de variables biomédicas. Su enfermar y las repercusiones de éste, deben entenderse en este contexto. Así, defendemos la necesidad de hacer patentes los denominados condicionantes socioeconómicos de la salud y la enfermedad. El entorno de una persona, en su concepto más amplio, determina de un modo claro su estado de salud/enfermedad, por eso hacemos nuestra expresiones como "más importa tu código postal que tu código genético" y "no son siempre estilos sino condiciones de vida". Ello no debería entenderse siempre en negativo sino que podría enlazarse con el enfoque salutogénico, es decir, el entorno puede provocar la enfermedad pero también promocionar la salud. Es tan importante buscar factores de riesgo de enfermar como condicionantes promotores de salud.

- Igualmente, consideramos que enfoques puramente farmacológicos/biomédicos de procesos cuyas raíces se extienden a aspectos sociales, no hacen sino fomentar una medicalización (o incluso medicamentalización) que rechazamos.

- Si las causas deben entenderse entendiendo el contexto de la persona, los cuidados también. Por ello apostamos por un sistema sanitario cuya actividad esté centrada en el paciente. Los anglosajones lo llaman Patient-centered Care. Como decíamos antes creemos que los sistemas sanitarios se mueven cada vez más por motivaciones diversas que en muchos casos poco o nada tienen que ver con las verdaderas necesidades de las personas atendidas. Abogamos en este sentido por volver a vertebrar todas nuestras acciones desde la perspectiva de las prioridades de las personas.

- El objetivo anterior implica, indudablemente, fomentar el sano hábito de escuchar e idealmente de escuchar tocando. Aunque firmes defensores de aprovechar las posibilidades que nos pone a nuestra disposición la tecnología en la era 2.0, pensamos igualmente que la medicina debe volver a poner los pies en la calle, en la comunidad, desde donde retroalimentar nuestras prioridades y desde donde, del mismo modo, articular nuestra actividad. No creemos en las políticas sanitarias gestadas entre las cuatro paredes de un despacho a golpe del frío análisis de cifras y estadísticas.

- Tenemos por tanto la obligación, y oportunidad, de democratizar nuestro trabajo. Para ello se hace imprescindible una ardua tarea de apertura a la sociedad. Nos referimos a la necesidad de volver a explicar a la comunidad en qué consiste nuestro día a día y quizás a la posibilidad de rediseñar los roles imperantes en la relación médico-paciente. Defendemos aquello que se conoce como Medicina Basada en la Evidencia, que significa que, en la medida de las posibilidades, nuestro quehacer diario debe basarse más en pruebas que en hipótesis. No obstante, estas argumentaciones no deberían ser patrimonio exclusivo del profesional sino que deberían permitir que las personas conozcan la magnitud de los beneficios y perjuicios de las intervenciones propuestas o aconsejadas y, con ello, poder tomar decisiones razonadas.

- Hacer patente que toda y cada una de las intervenciones sanitarias (desde acudir a una consulta hasta someterse a la más compleja de las intervenciones, pasando por solicitar parámetros en análisis sanguíneos) tiene beneficios y perjuicios, nos lleva a reconocer que lo importante no reside tanto en la bondad de nuestras intenciones sino en la magnitud del beneficio o perjuicio esperable.

- Si hablamos de información y de su libre disposición en un sistema sanitario horizontal, deberíamos hablar de su creación y difusión, lo que a su vez nos conducirá en nuestro blog a hablar de nuestra postura acerca del papel que en ello juega la industria farmacéutica (Big Pharma). Creemos que, evitando (por hacerlo digerible) el debate de su papel en un sistema capitalista de organización social, los profesionales sanitarios deben considerar que los intereses del sistema, de las personas atendidas y de la misma industria no estarán siempre alineados. Si, como hemos dicho, se nos debe exigir una consonancia perfecta con las prioridades de nuestra comunidad, quizás debemos estar preparados para poder defender de un modo objetivo nuestros argumentos, lo que sólo podremos realizar desde la independencia. Dejamos para más adelante detalles sobre dónde consideramos que residen los límites de ésta...

Obviamente, no está en nuestros planes dar respuesta desde este humilde espacio a todas estas cuestiones de complejidad extrema pero nos gusta aplicarnos aquel proverbio hasídico que dice:

Si no eres tú...¿quién?
Si no es aquí...¿dónde?
Si no es ahora...¿cuándo?

Empezamos...

@nigsp @frelimpio @AJesusBlanco

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